Los 10 exoplanetas descubiertos más asombrosos

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El número total de planetas extrasolares en la Vía Láctea es más de 100 mil millones. Los planeta extrasolares son aquellos que están más allá de nuestro sistema solar. Actualmente, los científicos han descubierto varios de estos planetas. Aquí te presentamos los más curiosos.

TrES-4

Es el planeta más grande que se conoce, es el cuarto planeta descubierto por la red de telescopios TrES. Se trata de un cuerpo 1,67 veces mayor que Júpiter, y extremadamente gaseoso. Su densidad es tan baja que TrES-4 podría flotar sobre el agua. Fue encontrado en 2006 y se encuentra en la constelación de Hércules. El planeta, llamado TrES-4 orbita una estrella a una distancia de unos 1.400 años luz de la Tierra.

El exoplaneta más grande jamás descubierto es también uno de los más extraños y, en teoría ni siquiera debería existir, dicen los científicos. Pertenece a una pequeña subclase de los llamados planetas hinchados que tienen densidades muy bajas.

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TrES-4
Crédito: Jeffrey Hall, Lowell Observatory. Fuente space.com

TrES-2b

El planeta gigante de gas recién descubierto TrES-2b es negro con un ligero resplandor rojo, los expertos estiman. Puede ser difícil imaginar un planeta más negro que el carbón, pero eso es lo que los astrónomos dicen que han descubierto en nuestra galaxia con el telescopio espacial Kepler de la NASA.

Corot-7b

El exoplaneta (planeta fuera del Sistema Solar) denominado COROT-7b, fue el primero del que se ha podido confirmar que tiene una estructura rocosa, y no gaseosa como viene siendo habitual en este tipo de cuerpos.

Su composición hace que sea el exoplaneta conocido más similar a la Tierra (el resto de exoplanetas estaría más próximos al tipo de Júpiter, gigantes y gaseosos), con la diferencia de que se calcula que es el doble de grande y con una masa cinco veces mayor, aunque su densidad sería parecida a la de la Tierra.

Impresión artística de Corot-7b
Impresión artística de Corot-7b

WASP-12b

Según la revista científica estadounidense New Scientist, la temperatura de este nuevo planeta es propia de una estrella. De hecho, las hay tan calientes como WASP-12b, que a su vez es la mitad de caliente que la superficie de nuestro Sol.
Su masa es 1,5 veces mayor que la de Júpiter, pero sólo tarda un día en orbitar su estrella. La distancia entre ambos es bastante corta, lo que hace que WASP-12b esté tan caliente.

WASP-12b
WASP-12b

Kleper-10b

Los miembros de la misión Kepler de la NASA acaban de confirmar el descubrimiento de su primer planeta rocoso: Kepler-10b. Con un tamaño de 1,4 veces el de la Tierra, se trata del planeta más pequeño jamás descubierto fuera de nuestro sistema solar. El hallazgoha sido posible gracias a los datos recogidos por el telescopio espacial durante más de ocho meses, desde mayo de 2009 hasta principios de enero de 2010.

“Las mejores capacidades de Kepler han convergido para aportar la primera evidencia sólida de un planeta rocoso que gira alrededor de una estrella que no es nuestro Sol”, afirma Natalie Batalha, delegada jefa del equipo científico de la misión Kepler en el Ames Research Center de la NASA, en California (EE UU), y autora principal del estudio que publicará la revista Astrophysical Journal.

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Kleper-10-b

HD 189733b

A 63 años luz de distancia, este exoplaneta, llamado ‘HD 189733b’, es uno de los más cercanos a la Tierra, lo que ha facilitado que por primera vez los astrónomos han logrado observar el color de un mundo hallado fuera del Sistema Solar, con el telescopio espacial Hubble de la NASA y la ESA.

Visto de cerca es de color azul cobalto, parecido al de la Tierra. Pero esto no se debe a grandes océanos, sino al brumoso gas que constituye su atmósfera. Ésta había sido estudiada con anterioridad y, tal y como afirma Rafael Bachiller, astrónomo del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), “contiene grandes cantidades de óxido de carbono, metano y agua”.

HD 189733b
HD 189733b

Kepler-16b

Kepler-16b es el primer ejemplo de planeta circumbinario [con dos estrellas] confirmado. Una vez más hemos comprobado que nuestro Sistema Solar es sólo un ejemplo de la gran variedad de sistemas planetarios que la Naturaleza puede crear”, afirma Josh Carter, investigador del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y uno de los autores de este estudio.

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Kepler-16b

PH1 – (Planet Hunters 1)

Gira alrededor de un sistema estelar binario que, a su vez, es orbitado por un segundo par de estrellas distantes.

Según han explicado los expertos, se trata del primer sistema como éste y han señalado que se trata de una configuración planetaria “extremadamente rara”. El astrónomo Meg Schwamb ha indicado que “actualmente solo se conocen seis planetas que orbitan dos estrellas, y ninguno de ellos se movió en órbita alrededor de otras compañeras estelares”.

Los astrónomos han llamado a este ‘mundo’ recién descubierto ‘sistema circumbinario’. “Los planetas circumbinarios son los extremos de la formación de planetas”, ha señalado Schwamb, quien ha apuntado que “el descubrimiento de estos sistemas obliga a los expertos a volver a la mesa de dibujo para entender cómo estos planetas pueden nacer y evolucionar dinámicamente en estos ambientes difíciles”.

PH1 es un gigante de gas con un radio de alrededor de 6,2 veces el de la Tierra -algo mayor que Neptuno- y es denso, con una masa unas 170 veces mayor que la Tierra. Gira en torno a sus estrellas más o menos cada 138 días. Más allá de la órbita del planeta, a una distancia de alrededor de 1.000 UA (la distancia entre la Tierra y el Sol) está el segundo par de estrellas que orbitan el sistema planetario.

PH1 - (Planet Hunters 1)
PH1 – (Planet Hunters 1)

Pulsar

Imagina un planeta en órbita alrededor del cadáver de una estrella. Un mundo bañado por un cóctel letal de rayos X y partículas cargadas preparado por una estrella con un brillo tan débil, en el espectro visible, que apenas serviría para proyectar una sombra en ese hipotético mundo. Esta imagen, que bien podría pertenecer a una película de ciencia ficción, es, como siempre, supera por la realidad.

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Kepler-36c

Lo curioso es que las órbitas de Kepler-36c y Kepler-36b están tremendamente próximas (19,2 y 17,6 millones de kilómetros respectivamente), así que cuando los dos mundos están en conjunción -un hecho que ocurre cada 97 días terrestres aproximadamente- la distancia que los separa es de solo 2,4 millones de kilómetros, apenas cinco veces la separación entre la Luna y la Tierra. Como resultado, Kepler-36b está sometido a enormes fuerzas de marea que muy probablemente causen episodios periódicos de vulcanismo global. Como ventaja añadida, su pudiésemos contemplar el cielo desde el hemisferio nocturno de Kepler-36b disfrutaríamos de un espectáculo digno de las mejores películas de ciencia ficción: el gigantesco disco de Kepler-36c, que se vería dos veces y media más grande que nuestra Luna. Curiosamente, Kepler-36b tendría el mismo tamaño que nuestro satélite visto desde Kepler-37c.

Kepler-36c
Kepler-36c

 

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