Inicio Curiosidades Científicas El metro de las ciencias

El metro de las ciencias

83
tranvia_en_amado_granell-montolivet

Me encantan estas misceláneas. Hace un tiempo hablábamos en OjoCientífico del mapa de la ciencia, una red de disciplinas que había sido creada (de forma un tanto arbitraria) para mostrar las conexiones entre todas las ramas de la ciencia. Esta vez los encargados de traernos material similar es la gente de MuyInteresante, que haciendo un poco de memoria han elaborado el metro de las ciencias. Cómprate un ticket y ven con nosotros a recorrerlo.

Se trata de una línea de metro en la que las estaciones han sido denominadas con los nombres de científicos destacados. Así, comenzando con Tales de Mileto y el puntapié inicial de la filosofía occidental, las líneas de metro comienzan a hacer sus recorridos, haciendo trasbordos y conectando en estaciones que enlazan con otras líneas, las cuales tienen fundamentos temáticos.

Por ejemplo, encontramos la línea de la geología moderna, la de la teoría genética, la de la astronomía, la de la física, las matemáticas y muchas más que se enredan dando forma al circuito de metro. En algunas estaciones de trasbordo encontramos científicos claves para el desarrollo del conocimiento científico tales como Einstein, Newton o Darwin, que han contribuido significativamente al desarrollo de más de una disciplina.

También tenemos líneas muertas que son en realidad teorías científicas que han sido refutadas, tales como la de la teoría de la existencia del éter, el sistema geocéntrico, la herencia de los caracteres adquiridos de Lamarck, o la teoría de la unificación. Además, algunas otras líneas están en obras, como la de la física, que en la estación de L. Susskind y su teoría de cuerdas está esperando algunos ajustes teóricos para verificar sus hipótesis.

¿Pero hacia dónde se dirige el metro de las ciencias? La mayoría de las líneas no tienen trayecto finalizado, construyendo su propio camino hacia no se sabe dónde. Y es justamente eso lo que más tiene el metro de científico, pues el conocimiento científico no tiene un trayecto pautado, sino que se va construyendo a sí mismo a medida que la realidad lo requiere; esa es su característica más fascinante.