Wednesday, September 28, 2022
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Los desafíos a los que se enfrentan los animales por culpa de la contaminación lumínica

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Insectos, aves… durante milenios han utilizado el cielo nocturno para guiarse. Ahora, la contaminación lumínica está dificultando que los animales puedan guiarse por la noche.

Insectos como el escarabajo pelotero son navegantes increíblemente sofisticados cuando el sol se pone y brilla la luz de los astros. Pero la contaminación lumínica, cada vez más presente en el mundo, les dificulta la vida al limitar su capacidad para navegar por las estrellas. Para escapar rápidamente de la competencia una vez que crean una bola de estiércol, deben poder viajar en línea recta poniendo tanta distancia como les sea posible entre ellos y sus rivales.

Las estrellas proporcionan a estos veloces escarabajos una brújula, que actúa como señal direccional en el cielo gracias a la que son capaces de orientarse. Cuando alcanzan una distancia segura, los escarabajos entierran el estiércol y proceden a consumirlo con relativa seguridad. Pero con la alteración de la luz artificial de noche, esta brújula natural, se pierde. Esto hace que el conflicto y la competencia sean más probables a medida que los individuos se encuentran con más frecuencia.

El exceso de alumbrado nocturno altera tanto la biología como las pautas de comportamiento de las especies silvestres

Otras criaturas nocturnas, incluidas algunas aves y polillas, también se enfrentan a desafíos similares. Ahora contamos con más evidencia científica.

Por primera vez, un equipo de investigadores de la Universidad de Lund en Suecia y la Universidad de Witwatersrand en Sudáfrica ha podido demostrar que las luces de la ciudad limitan la capacidad de los animales nocturnos para orientarse con la luz natural del cielo de noche. En cambio, se ven obligados a utilizar farolas, luces de neón o focos para orientarse. En el caso de los escarabajos peloteros, comprobaron que eran mucho menos capaces de viajar en línea recta, se encontraban desorientados y perdidos.

“Los escarabajos que veían la contaminación lumínica directa se comportaban de forma poco natural, pero seguían orientados. Pero aquellos que vieron cielos contaminados por la luz pero no edificios muy iluminados estaban completamente desorientados”, explica James Foster en su estudio publicado en la revista Current Biology.

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